Análisis post partido España - Irán: Esta Roja está muy verde

Todo lo bueno que se había construido en el partido contra Portugal se ha ido al garete jugando contra Irán. El que hubiera visto 5 minutos del juego de Irán sabía a lo que iban a jugarnos: colgarse del larguero, faltas constantes, pérdidas de tiempo. Parece que lo sabíamos todos. Todos menos Hierro. Si bien contra Portugal el equipo recordaba a algo ligeramente reconocible del pasado, contra Irán hemos visto que como le den 5 minutos más a Fernando al mando del equipo nos pone a jugar al hockey sobre patines.



Partimos de una alineación sin suficiente profundidad, un modelo de juego que en los primeros 45 minutos parecía prohibir los balones colgados, cambios tardíos, malas decisiones al introducir a los jugadores de refresco… Desde luego, el partido de anoche inspira poquita confianza con respecto a la sapiencia del cuerpo técnico.


El primer tiempo transcurrió perdiéndonos entre quejas y reclamaciones, pidiendo que se tuviera en cuenta el tiempo que se estaba perdiendo y alzando la manita al aire pidiendo tarjeta para todo lo que se movía. ¿Qué cascaron? Obviamente. ¿Cómo van a parar a jugadores de tanta calidad si no es con falta? Pero eso, ya se sabía. Y la partida psicológica, nos la ganaron de largo. Costa yéndose a por el portero en un balón estúpido es el claro ejemplo de que algunos aún no saben que el VAR funciona porque, Dieguito, si se llegan a poner tontos, te podían haber expulsado.


En el segundo tiempo todo cambió. En los primeros 5 minutos, balones colgados, corners, remates. La cosa pintaba mejor. En un balón profundo a Diego Costa, rodeado como siempre de 27 centrales, acababa culminado en una obra de arte de la carambola que subía el primero y único al marcador. Un pimpampum maravilloso que podría recordarse como la jugada más rocambolesca del partido de no ser por la melé posterior que se formó bajo palos iraníes. Con Piqué pegándole patadas a cualquiera como hiciera Pepe con Casquero, un penalti no señalado y 4 o 5 tíos tirados por el suelo intentando frenar cualquier mínimo avance del balón, la jugada es de lo más raro que se ha visto en un campo de fútbol recientemente.


Lo peor de todo no fue no marcar o marcar poco, sino sufrir. Con la entrada de Jahanbakhsh, el mejor iraní y un nombre que deberéis aprenderos porque en breves lo veréis en un grande europeo, las llegadas fueron constantes. Y no hablo solo de ocasiones, balones rematados fuera o alguna paradita de De Gea (otro partido malo de David, al que se le cae la portería encima y transmite su nerviosismo a la defensa), hablo de que nos salvó el bendito VAR.


Solo habían transcurrido 5 minutos desde que marcáramos el gol y un balón colgado por Rezaeian se internaba en el área española donde, tras impactar en Ezatolahi, él mismo la empujaba al fondo de las redes. Histeria iraní. Montonera sobre el césped. Árbitro con la mano levantada. Y en la repetición, se ve como el banderín del línea se va hacia el cielo. Nos ha venido a ver la Virgen. Y ojalá se hubiera quedado ahí.


Goteo incesante de ocasiones que no supimos frenar. Les dimos el balón, reculamos y no volvimos a generar peligro. Da mucho miedo pensar que ésta sea la España que vayamos a ver de aquí adelante.


Hombre por hombre, mal casi todos. Empezando por David De Gea, Iniesta, Busquets, Silva o Lucas, que restaron. Alba, Ramos, Piqué, Carvajal o Costa, que al menos no perjudicaron al equipo. Y nos queda Isco, el único que tuvo momentos buenos. Pero el peor de todos fue Hierro y sus cambios. Tardíos, mal elegidos, poco efectivos. Asensio ni la olió, que Rodrigo haya jugado en un Mundial es un insulto para todo jugador español con menos de un 30% de minusvalía declarada. Y al menos Koke no lo hizo todo mal.


Pero yo me sigo preguntando una cosa: ¿sabe Hierro que tiene en el banquillo a un tío que se llama Iago Aspas que ha sido el mejor jugador ESPAÑOL de LaLiga? ¿Y Thiago? ¿Necesitas tener la pelota y metes gente que no la soba sino que la busca a un hueco que no existe?


Mucho queda por mejorar si esta selección quiere convertirse en campeona.