Un pasito pa’ atrás

Las noches europeas no sólo sirven para disfrutar del mejor futbol continental. No dirimen exclusivamente, tampoco, quién es el mejor de los 32 clubes que arrancan la fase final del torneo. No dan sólo fama y reconocimiento mundial. Sirven también para evaluar.

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Evalúan, por ejemplo, el grado de implicación. Siempre se ha comentado que los equipos ingleses consideraban la UCL una competición menor si se la comparaba con la EPL, si bien es cierto que en las últimas ediciones sus actuaciones han dejado bien claro que si no hay más clubes insulares que se hagan con el trofeo es porque, realmente, es francamente complicado alzarse con la afamada orejona. Equipos como Liverpool, Manchester City y, algo más recientemente, Tottenham, se afanan por dar lustre a la competición.

Evalúan también el desnivel propio dentro de una competición. Países como Francia o Alemania siempre aportan sus 3 o 4 conjuntos, pero la realidad es que sólo se nos vienen a la cabeza las actuaciones de un equipo de ambos países, porque los demás no suelen pasar de grupos y, cuando lo hacen, suelen ser carne de octavos. El desnivel interno en determinados países, donde un club se pasea con puño de hierro ganando el 95% de los encuentros, queda patente en estas competiciones, donde el más pequeño te puede arruinar una noche y, si no tienes suficiente nivel tanto colectivo como individual, lo vas a pasar mal. Conjuntos como el Lille o Bayer ya han dejado patente que su nivel queda lejos del esperado, pero otros como Olympique o Leipzig, que se pelearán por la segunda plaza del grupo G, no están para sacar demasiado peso. Ya no hablamos de ganar una UCL, sino de pasar de cuartos, mismamente.

Ya no vamos a opinar de los clubes portugueses, checos, rusos, belgas, ucranianos, croatas o turcos, cuya participación es meramente representativa, aunque nadie está libre de pagar algún que otro peaje por no saber tirar de oficio y sacar 3 puntos cuando toca (hola, Atlético de Madrid contra el Qarabag, una panda de agricultores y panaderos a los que no pudiste meterles ni un gol en su campo y no pudiste más que contrarrestar el gol encajado en tu propio campo).

Pero igual tocaba hablar de una cosita que está subyaciendo escondida bajo remontadas en los últimos minutos. 8 partidos disputados por conjuntos españoles en lo que va de UCL, 12 puntos de 24 conseguidos.

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Podemos hablar de un Valencia que tan pronto vence en Stamford Bridge como encaja 3 en casa contra un Ajax que había sido desarbolado durante el verano y que pasó auténticas penurias para clasificarse.

Podemos hablar de un Barcelona que mendiga un empate en el Signal Iduna y que consigue sumar 3 inmerecidos puntos contra un Inter que te domina en tu propia casa, no jugando como el Inter de Mourinho, sino que te juega a tu propio estilo y el que parece dirigido por Mou acaba siendo el conjunto azulgrana.

Podemos hablar de un Real Madrid que pinta un ridículo bochornoso perdiendo 3-0 en París jugando contra los suplentes del club francés o que lleva el concepto de ridículo más allá cuando ve que el Brujas se pone 0-2 en tu propia casa. 1 punto de 6 lleva el conjunto blanco, y gracias.

El único cuya participación no roza el esperpento es un Atlético de Madrid, que empezó rescatando un punto sobre la Juventus y que consiguió traerse los 3 del frío de Rusia. Pero sin alardes. Rellenando el expediente. Cholismo puro, en resumen.

Hace no mucho, ser un conjunto español te hacía empezar los partidos con el primero metido. Dominadores, ganadores natos, imponiéndose sobre cualquiera. Pero esta edición de la UCL está dejando muy a las claras que los clubes españoles han dado un pasito atrás. O quizá no se hayan movido, pero sin duda el resto ha dado un pasito adelante. El futbol actual, que no perdona absolutamente nada.