Niza ya no tiene opciones de pelear por el título, pero sigue inmerso en una lucha cerrada por los puestos de Champions League. El Nantes, por su parte, está centrado únicamente en evitar el descenso.
Si Niza hubiese vencido a Monaco en la jornada anterior, seguiría siendo, aunque fuera de manera simbólica, un candidato al título. Sin embargo, el 2:1 a favor del conjunto monegasco no refleja del todo lo ocurrido en el terreno de juego. Monaco perdonó muchas ocasiones claras, y un 3:0 al descanso no habría sorprendido a nadie. Por eso también se explican sus tropiezos anteriores en casa: derrota ante Lyon (0:2) y empate contra Auxerre (1:1). En ataque, el equipo no logra encontrar soluciones.
Nantes también decepcionó en la jornada 27 al caer frente a uno de sus rivales directos por la permanencia, Le Havre (2:3). Esa derrota ha dejado a los canarios a solo tres puntos de la zona de playoff de descenso, en la que ahora mismo se encuentra precisamente su último verdugo. El problema principal del equipo es su fragilidad defensiva: en los últimos 13 partidos solo en uno logró dejar la portería a cero. Además, su producción ofensiva es limitada. El duelo ante Le Havre fue apenas el cuarto en ese tramo en el que consiguieron marcar al menos dos goles.
A pesar de los resultados con muchos goles en la última jornada, en una perspectiva más amplia estos equipos no suelen ofrecer partidos de alta anotación. Ambos tienen problemas de eficacia ofensiva, y sus defensas suelen responder. En 6 de sus últimos 10 encuentros, se cumplió el pronóstico de menos de 2,5 goles.